Ya sea que seas un corredor experimentado o estés comenzando, todos sabemos que calentar es esencial para evitar lesiones. Los mejores estiramientos antes de correr no solo ayudan a prevenir lesiones, sino que también mejoran tu rendimiento y flexibilidad. En esta guía te enseñamos los estiramientos más efectivos que debes hacer antes de salir a correr, y te contamos los errores comunes que debes evitar. ¡Prepara tu cuerpo para una carrera exitosa!

Estirar antes de correr es clave para preparar tu cuerpo. No solo aumentas el flujo sanguíneo a tus músculos y articulaciones, sino que también reduces la rigidez y mejoras tu flexibilidad. Aunque los estiramientos estáticos son conocidos por todos, lo que realmente necesitas son estiramientos dinámicos para calentar de manera efectiva. Te contamos por qué los estiramientos dinámicos como opción más eficaz.
Estirar antes de correr calienta tus músculos y activa el flujo sanguíneo, preparando todo tu cuerpo para el impacto de correr. Los estiramientos dinámicos son los más eficaces para activar los músculos que usarás durante la carrera, mejorando tu coordinación, flexibilidad y rango de movimiento. Esto te permitirá correr con una técnica más eficiente y reducirá el riesgo de lesiones como esguinces o distensiones.
Aunque mucha gente todavía cree que los estiramientos estáticos, como mantener una posición durante 30 segundos, son la mejor forma de calentar, lo cierto es que no es así. Los estiramientos estáticos pueden hacer que tus músculos pierdan fuerza temporalmente y se vuelvan más propensos a lesiones. Los estiramientos dinámicos, que implican movimiento, son mucho más adecuados porque mantienen tus músculos activos y listos para la acción.

El estiramiento dinámico moviliza los músculos a través de su rango completo de movimiento. Es una excelente forma de activar los músculos que necesitas para correr, mejorar tu flexibilidad y reducir la rigidez. Aquí te dejamos los estiramientos más efectivos antes de correr:
Este estiramiento es simple pero muy eficaz para aflojar las caderas e isquiotibiales. Para hacerlo, mantente erguido y balancea una pierna hacia adelante y hacia atrás. Comienza con movimientos suaves y aumenta gradualmente el rango. Haz entre 10 y 15 balanceos por pierna. Este ejercicio es ideal para calentar las zonas clave para correr: las caderas e isquiotibiales.
Las rodillas altas son perfectas para activar los flexores de cadera, los glúteos y los cuádriceps. Solo tienes que correr en el lugar, levantando las rodillas lo más alto posible hacia el pecho. Hazlo durante unos 30 segundos a un ritmo rápido. Además de trabajar la parte inferior del cuerpo, las rodillas altas también activan el core, lo que ayuda a mantener una buena postura al correr.
Las patadas de glúteos son ideales para calentar los cuádriceps y mejorar la movilidad de las rodillas. Simplemente corre en el lugar mientras llevas los talones hacia los glúteos. Mantén el torso erguido y hazlo durante 30 segundos. Este ejercicio también afloja las caderas y las piernas, ayudándote a prepararte mejor para el trote.
Las zancadas caminando no solo estiran, sino que también fortalecen los músculos de la parte inferior del cuerpo. Comienza dando un paso hacia adelante con el pie derecho y baja las caderas a una posición de zancada. Luego, empuja con el pie derecho para dar un paso adelante con el izquierdo. Haz entre 10 y 15 zancadas por pierna. Este estiramiento abre las caderas, estira los cuádriceps y activa glúteos e isquiotibiales.
Aunque correr es un ejercicio que involucra principalmente las piernas, los brazos son cruciales para mantener el equilibrio y la postura. Los círculos de brazos ayudan a aflojar los hombros y la parte superior del cuerpo. Extiende los brazos hacia los lados y haz círculos pequeños. Gradualmente aumenta el tamaño de los círculos y haz entre 20 y 30 repeticiones en cada dirección. Esto prepara tus brazos para moverse con fluidez mientras corres.
Tus tobillos son esenciales para correr, por lo que asegurarte de que estén preparados es clave. Los círculos de tobillos son una excelente forma de mejorar la movilidad en esta zona. De pie sobre una pierna, levanta la otra y rota el pie en círculos, primero en sentido horario y luego en sentido antihorario. Haz entre 10 y 15 repeticiones en cada dirección. Este estiramiento asegura que tus tobillos estén listos para el impacto de la carrera.

Ya sabes qué estiramientos hacer, ahora veamos cómo estructurar tu calentamiento para maximizar sus beneficios. La clave es la constancia, así que asegúrate de realizar siempre una rutina adecuada para empezar bien.
Comienza con un trote suave de 3 a 5 minutos. Este paso tiene como objetivo elevar gradualmente tu ritmo cardíaco y calentar todo tu cuerpo. Un trote ligero aumentará la circulación sanguínea y preparará tus músculos para los movimientos más intensos. No te apresures, toma tu tiempo para ir calentando el cuerpo poco a poco.
Ahora que has comenzado a calentar, realiza cada uno de los estiramientos dinámicos que mencionamos anteriormente. Haz entre 10 y 15 repeticiones de cada uno. Recuerda que el objetivo es realizar los movimientos de forma fluida, sin forzar el rango de movimiento. No te preocupes por ir demasiado rápido, lo importante es que tus músculos se sientan activados.
Para terminar tu calentamiento, haz algunas elevaciones de talones y caminatas de talones. Para las elevaciones, ponte de pie con los pies al ancho de los hombros y eleva los talones del suelo para estirar las pantorrillas. Mantén la posición un segundo y luego baja los talones. Para las caminatas de talones, camina sobre los talones durante 30 segundos para activar los músculos de las espinillas y mejorar la movilidad de los tobillos.

El tiempo que dediques al calentamiento depende de tu nivel de condición física y tus metas de carrera. Sin embargo, lo ideal es pasar entre 10 y 15 minutos en tu rutina de estiramientos previos a la carrera.
Un buen calentamiento consiste en 3-5 minutos de trote suave seguidos de entre 10 y 15 minutos de estiramientos dinámicos. Esto es suficiente para activar tus músculos sin agotarlos. El objetivo es preparar tu cuerpo para la carrera, no fatigarlo antes de tiempo.
Si estás entrenando para una carrera específica, como un maratón, es posible que quieras pasar más tiempo en tu calentamiento, enfocándote en ciertos estiramientos. Para principiantes, lo mejor es empezar con una rutina simple y centrarse en acostumbrar al cuerpo al movimiento. Cuanto más constante seas en tu calentamiento, más fácil será integrarlo en tu rutina. Si quieres saber más sobre cómo empezar a correr, consulta nuestra guía sobre cómo empezar a correr.

Estiramientos antes de correr es una práctica sencilla pero muy eficaz para evitar lesiones y mejorar tu rendimiento. Incorporar estiramientos dinámicos en tu calentamiento, como los estiramientos antes de correr, te ayudará a preparar tus músculos, mejorar tu flexibilidad y asegurarte de que tu cuerpo está listo para el desafío. Recuerda, un buen calentamiento es tan importante como la carrera misma.
Si eres principiante, comienza con estiramientos dinámicos sencillos, como balanceos de piernas, rodillas altas y zancadas caminando. Son fáciles de hacer y te ayudarán a activar los músculos necesarios para correr sin complicarte demasiado.
Debes sentir un estiramiento leve, pero nunca dolor. Si sientes que tus músculos están demasiado tensos o tu rango de movimiento es limitado, tal vez debas dedicar un poco más de tiempo al calentamiento. No te apresures, el objetivo es preparar tus músculos sin forzarlos.
Deberías incorporar estiramientos dinámicos en tu calentamiento cada vez que corras. La consistencia es clave para evitar lesiones y mejorar tu rendimiento con el tiempo.
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